viernes, 25 de noviembre de 2016

Presentación de un libro de poesía infantil, del maestro Jesús Gregorio Fernández


Quisiéramos plasmar un acto poco habitual, no sólo en Consuegra si no en el resto de nuestro entorno también: La presentación de un libro de poesía para niños, titulado “Poemas sin problemas”, de Jesús Gregorio Fernández Martínez, un maestro que lleva ejerciendo en Consuegra nada más y nada menos que 20 años, ¡cómo pasa el tiempo!


Allí estuvimos y debemos de decir que nos encantó el acto y la propia presentación. Creemos que marca un hito en la cultura de nuestro pueblo; el teatro Don Quijote prácticamente se llenó; acudieron los alumnos del autor, sus familiares, sus compañeros del C.P. Miguel de Cervantes, amigos y compañeros de fatigas.


¿Qué ocurre en Consuegra? ¿Es verdad que se está avanzando tanto culturalmente…?

El autor pertenece al conocido grupo poético consaburense “Hijos de un Rio Amargo”, al que ya hemos exaltado en otras ocasiones por los méritos que llevan acumulando durante varios años, y cuyo nombre, nos pareció desde sus inicios muy aparente y acertado, como decimos por estas tierras. Su trayectoria nos satisface enormemente y debemos reconocer que ocupan hoy en día un hueco importante en el panorama cultural consaburense.

El acto fue presentado y arropado por dos de los componentes de este grupo, César Clemente y Blas Aranda, echando en falta a otro de sus miembros, la polifacética Isabel Jiménez. Como compañeros en las artes literarias y escénicas, demostraron la buena armonía que hay entre ellos, por la gracia e ironía con la que llevaron el acto.


Intervinieron además, el editor de la obra, la madre de un alumno de la clase de Jesús Gregorio, Mª Mar Gutiérrez y el alcalde de Consuegra, Jose Manuel Quijorna. Todos estuvieron a la altura de las circunstancias, con intervenciones muy expresivas y elogiosas al protagonista, autor de este estupendo libro de poemas.

Pero el alcalde, que era el que menos “vela”, tenía en este evento, estuvo soberbio; o al menos al que suscribe así le pareció.


Hace años, este tipo de actos y manifestaciones culturales eran impensables; pero sí conviene recordar que la poesía ya era cultivada por estos lares hace muchas décadas. La revista “La Centinela” que dirigió Francisco Domínguez Tendero, ya la promocionó como debía, y en casi todos sus números no faltaron los versos y sonetos de don Santiago Mariblanca, más conocido como “El Duende del Portachuelo”, ó los de don Santiago Moraleda, don Antonio Clemente y don Alberto Moraleda “El gañán poeta”. Hemos colocado el “don” a cada uno de ellos, porque para nosotros lo merecen y se lo ganaron por méritos propios.

Actualmente, destacaremos la figura del poeta de El Imparcial (Gregorio García), que nos ameniza de vez en cuando a través de las redes sociales, con sus composiciones sobre Consuegra y otros tantos temas que surgen de su pluma.

Copiamos a continuación el comentario de César Clemente, que ha publicado en su muro de Facebook, en el cual refleja perfectamente su visión y crítica del acto en cuestión.


F. Domínguez G.



Aunque ya lo haya descrito el inigualable Blas Aranda Gomez con su pertinaz maestría, no puedo resistirme a incidir sobre lo ocurrido el pasado viernes en el teatro. Hacer una crónica al uso sería superfluo, como digo ya está hecha, pero quiero compartir con todo mundo el torrente de maravillosos sentimientos que flotaron en la tarde.

Comenzó el acto con un pobre parlamento de este que os habla, y estuvo bien así pues nos internamos en un delicioso crescendo. Tras mi modesta presentación tomó la palabra el mentado Blas, que en un alarde de amor fraternal, no exento de una cierta retranca, comparó con acierto a nuestro querido Jesús Gregorio Fernández Martínez con el mítico Platero de Juan Ramón, la poesía hacía acto de presencia. Tras él intervino el editor del libro, admirado por la asistencia de tanto público, que alagó nuestros oídos refiriéndose al singular auge cultural que tenemos el privilegio de vivir en Consuegra. Luego nos dirigió unas palabras la madre de uno de los niños a quienes Jesús cuida y educa, fueron palabras emocionantes y enjundiosas desde una perspectiva necesaria.

Llegó en este punto el momento álgido de la velada, se dirigía a nosotros el autor. Jesús nos habló de su obra por supuesto, pero también de su amada profesión, de sus esfuerzos y logros con los niños desde la poesía. Aprendimos las claves educativas de este maravilloso libro y su mensaje de esperanza. Hasta aquí todo normal, no esperábamos menos de nuestro querido Jesús. Pero acabada su exposición fue llamando a los niños de su clase, los nombró uno a uno y así fueron subiendo al escenario, desde donde nos recitaron algunos poemas contenidos en el libro. Decir que resultó emocionante es quedarse muy corto, los poemas sonaban en las voces infantiles creando una magia indescriptible, uno de esos momentos que uno guarda en su memoria como un tesoro delicado y fugaz. Diáfano sortilegio para ahuyentar todos los males, bien en estado puro, todo el poder de la inocencia llenándonos el alma de alegría.

Por último, para rematar el acto, nos dirigió la palabra nuestro querido Alcalde, que no suele fallar en sus parlamentos, y que esta vez tampoco defraudó. Como representante de todos los consaburenses se congratuló de la época que la cultura vive en nuestro pueblo y atinó a formular el deseo, que estaba en la mente de todos, de que la educación de nuestros niños siga por estas sendas.

Ya acabo, espero que sepáis perdonar mi entusiasmo, ya conocéis mi apasionada inclinación por la poesía, máxime cuando su autor es uno de mis hermanos amargos. Esta velada pletórica de esperanzas me ha inspirado unas pobres letras que aquí os dejo, espero no desmerecer demasiado con lo que en ella se vivió, vosotros juzgaréis.


EL TIEMPO DE LA ESPERANZA

Sabed que viene el tiempo de la rosa,
la época en que reinarán muchachas de piel blanca
que no entiendan la voz del laberinto,
y el buen dios hablará con sus palabras.


Sabed que no va quedando lugar para la sombra,
que en los atardeceres sólo celebramos el alba,
que la ley hará inútil cada nueva conquista
y la historia estudiará lo que llamábamos nostalgia.


Mirad los contornos que el sol pinta en el almendro,
sentid la pálida fragancia que el viento trae de tierra y agua.
Gozad la salvación que por los valles
predican con su brillo besos y guirnaldas.


Ya se adivina un lento discurrir de peregrinos
hacia los templos del pecado de esperanza.
Ya crece en el corazón de un viejo olmo
la hoja que cubrirá el horror de todas las batallas.


Preparad el hogar, abrid las viejas fuentes,
para la venida del hermano que faltaba.
Perfumad los balcones sobre el parque,
suenan heraldos de paz en la mañana.

César Clemente…


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